15 de agosto de 2011

Capítulo 8

Os recomiendo que pongáis la canción cuando aparezca (*) http://www.youtube.com/watch?v=y--sybFW518
(**) http://www.youtube.com/watch?v=SA9Ox1N7lfQ


Bella POV
Después de un día increíblemente distinto gracias a las locuras de Alice estábamos llegando a casa de los Cullen para cenar.
Alice había estado evitando contarme los motivos por los que había discutido con Jasper, cosa que me parecía raro en ella ya que nosotras nos contábamos prácticamente todo, pero no iba a presionarla ella lo haría cuando estuviese preparada.
El día había sido agotador, sobre todo porque yo no estaba acostumbrada a caminar tanto, estos dos meses los había pasado casi sin hacer nada, de la cama al sofá y del sofá a la cama, raro era que mi sobreprotector novio y familia me dejaran hacer algo más.
Entrabamos por la puerta riéndonos de la cantidad de bolsas de ropa que habíamos comprado, cuando vimos que parte de la familia estaba en el salón. Después de saludar a todos Esme nos llamó para cenar.
Rose estaba extraña, cuando me miraba lo hacía con miedo y evitando hacerlo a los ojos, lo cual me tenía desconcertada. Me estaba ocultando algo, mi instinto no me suele fallar. Para comprobar si mi teoría era buena, decidí ofrecerle otro tipo de vino cuando vi que apenas había probado el otro, acción rara en ella, pero al recibir una negativa por parte de Jasper me sorprendí, eso era algo que no me esperaba Rose se caracteriza por ser bastante locuaz y con esa simple pregunta la dejé sin palabras.
El ambiente quedó un poco tenso, pero cuando Carlisle le preguntó a Alice sobre nuestro día, ella y yo nos miramos y no pudimos hacer nada más que reírnos al recordar el espectáculo que había montado Alice en Victoria’s Secret cuando no quise probarme un corsé fucsia.
Ed me preguntó el motivo de nuestra risa, pero como había accedido a comprarme el corsé quería darle la sorpresa, Alice y yo comenzamos a reírnos exageradamente hasta que Emmett dijo que Rose no pueda quedarse con esa incertidumbre, que en su estado eso no era bueno.
Dejé de reírme automáticamente. Ahora todo encajaba. ¡Iban a tener un bebé! Eso era lo que me estaba ocultando. Noté como involuntariamente se me dibujaba una tonta sonrisa en la cara. Ellos deseaban ser padres, llevaban mucho tiempo intentándolo. Miré a mi alrededor y vi que Edward me desviaba la mirada y todos los demás excepto Alice miraban recriminatoriamente a Emmett, entonces supe el motivo de la discusión de Alice con Jasper, todos sabían del embarazo de Rose menos yo. Lo primero que sentí fue felicidad, Emm y Rose se lo merecían. Luego sentí tristeza porque ellos iban a tener algo que a mí me habían robado y por último sentí una gran impotencia. Me duele que me lo quisiesen ocultar, yo me alegraba mucho por ellos, aunque yo no ansiaba estar en su lugar…. Borré rápidamente ese pensamiento -ahora no Isabella- me dije.
Decidí comprobar si Emm, m amigo, era capaz de contarme lo estaba sucediendo.
- ¿Por qué no puede quedarse con la incertidumbre, Emmett? – le dije con burla. Emmett abría y cerraba la boca sin decir nada. Tiré la servilleta sobre la mesa, miré a Alice y ésta afirmó con la cabeza, ahora sí estaba completamente segura. Me levanté y fui donde estaban Rose y Emmett. Abracé fuertemente a Rosalie - Cuida lo que yo no fui capaz de cuidar. Me alegro muchísimo por vosotros- le susurré al oído. Me abrazó fuertemente a la vez que sollozaba.
Dirigí mi mirada a Emmett, su cara era de arrepentimiento, sabía que lo había hecho intentado evitar mi dolor, pero yo soy lo bastante fuerte para pasar por esto, no necesito que me protejan tanto. Le di un golpe en el hombro y luego un beso en la mejilla.
- Felicidades, no sabéis lo que me alegro por vosotros, es lo mejor que os pudo haber pasado- les dije.
Busqué la mirada de Edward, donde sólo puede ver arrepentimiento, pero esta vez no le iba a resultar fácil, sé que lo hace para protegerme, como todos los demás, pero no es lo correcto, él debería saber que necesito volver a la normalidad, no pretendo hacer como si no hubiese pasado nada, porque eso es imposible, nunca podré olvidar que perdí a mi bebé, un hijo de Ed y mío, lo que me enfada es que tomen decisiones por mí. Miré a Jasper, seguramente todo había sido idea suya, cree que me conoce pero no lo hace en absoluto. Los miré a los dos y dije:
– No tengo cinco años, soy una mujer madura que no se rompe ante las alegrías de su familia, me duele que no confiéis en mí, sobre todo tú Edward. – Sus ojos mostraban decepción- Se que él también sufría ante esto, a él también le habían quitado la posibilidad de ser padre, era algo que nos había sucedido a los dos, pero él sabe cómo me siento cuando me ocultan cosas y sobreprotegen, cuando no me dejan ser yo misma.
Di las gracias a Esme por la cena y la abracé. Necesitaba salir de aquí, me sentía decepcionada y dolida. Estoy comenzando a agobiarme, no me dejan ser yo misma, sentía que mi mal humor crecía por momentos, tengo que desahogarme, comienza a faltarme el aire.
- ¡Alice! – la llamé. La necesitaba. Se levantó rápidamente de la mesa y vino hacia mí- Llévame a casa- le dije.
- Bella, yo….- comenzó a decir Edward, pero no le dejé terminar, me había decepcionado y mucho, ahora no era el mejor momento, primero tenía que calmar mi mal humor.
- Tú… tú… ¡Te callas! ¡Ya hablaremos tú y yo! ¿Está claro Edward Anthony Cullen?- le grité. Y me fui hacia la calle lo más rápido que mi estúpida pierna me permitía.
Mi visión se estaba haciendo borrosa a causa de las lágrimas que no dejaba caer, no pensaba mostrar mi debilidad a nadie, ni siquiera a mi propia familia.
Llegue al coche de Alice e intenté abrirlo, no podía estaba cerrado, pero yo insistía, mis lágrimas ya corrían libres, mi garganta luchaba por ahogar un sollozo. Sentí un abrazo familiar, Alice. Me rompo, ya no puedo más, dejo que todo el dolor y frustración salga. Un gran sollozo brotó de mi pecho y Alice me abrazó más fuerte, no hablaba, solo me sostenía. Ella es la que me conoce de verdad, la que entiende como funciono, sabe lo que necesito en cada momento. Siento como abre la puerta del coche sin dejar de abrazarme, me ayuda a sentar e incluso me abrocha el cinturón. Intento subir mis rodillas en el asiento para abrazarlas pero el dolor en mi pierna izquierda me recordó que no podía y todo por aquel maldito encuentro con James, el porqué estábamos sufriendo esta situación. En este momento era cuando más deseaba encontrarme frente a frente con ese cabrón, en cuanto tuviese la oportunidad acabaría con él, ese era mi objetivo. Él había terminado con mis sueños pues yo terminaría con su vida.
No supe que habíamos llegado hasta que sentí que Alice me desabrochaba el cinturón de seguridad y me cogía de la mano para llevarme a casa.
- Vamos cielo, las dos necesitamos pillarnos una borrachera de esas que hacen historia- dijo Alice arrastrándome hacia casa.
Me dejaba conducir por ella. Sentí como buscaba las llaves en mi bolso. Supe que habíamos entrado en casa porque noté el cambio de temperatura.
- Siéntate, ahora vuelvo.
Me tumbé en el sofá, que era donde Alice me había dejado. Me encogí todo lo que pude sin hacerme daño en la pierna. Dejé pasar el tiempo, no quería volver a pensar en todo lo que había pasado, mis lágrimas ya había parado pero el dolor en mi pecho aún seguía.
Sentía ruidos por toda la casa. La puerta que daba a la playa se abrió y cerró varias veces.
- ¡Bells!, ¡Belly! ¡Ya lo tengo todo listo! - abrí mis ojos y la vi saltando enfrente mío con una gran sonrisa- ¡Vamos! - dijo tirando de mi mano.
Me levanté y fuimos cogidas de la mano hacia la cocina. Encima de la isleta había un cubo con hielo y cervezas dentro, una botella de tequila y otra de vodka.
- Coge las cervezas y una de las botellas, ya llevo yo el resto.- Hice lo que me dijo y la seguí.
Salimos a la playa, y pude ver que a unos diez metros del porche había encendido una pequeña hoguera y había colocado cojines y mantas. También pude ver que había cogido el reproductor del iPod. Sonreí, no puede evitarlo mi amiga era única, sabía que esto era lo que yo necesitaba.
Fuimos en silencio hacia la hoguera y nos sentamos. Alice puso su teléfono en la base y comenzó a sonar suavemente los primeros acordes de (*) “So Far Away de Avenged Sevenfold”, la canción no podía ser más perfecta, reflejaba exactamente como me sentía en este momento. Había perdido la oportunidad de ser madre, no la había perdido me la había robado. Esto sería imposible de olvidar, pero espero que con el tiempo y siempre que Edward estuviese a mi lado, el dolor fuese disminuyendo y nuestras heridas sanarían. Suspiré y cogí una cerveza.
Sabía que había sido un poco dura con Edward. Él seguramente pensaba que era lo más apropiado dadas las circunstancias, pero no me gusta que tomen decisiones por mí y que crean que no soy capaz de sobrellevar las cosas. Pero esta situación me había logrado que me diera cuenta que al estar en mi pequeña burbuja de sufrimiento y autocompasión no había visto lo malo que era todo esto para Ed, él también sufría y yo no lo estoy ayudando.
Fije mi vista en las llamas. Necesitaba una vía de escape para todo esto y lo único que tenía claro es que iba a encontrar a James e iba hacerle pagar por todo este sufrimiento.

Ya me había bebido tres cervezas cuando cogí el tequila. Bebí directamente de la botella. Miré a Alice y vi que ella tenía la mirada perdida al mar.
- ¡Alice! – le llamé- me miró y me di una triste sonrisa.
- ¿Porqué a nosotras Bells? ¿Porqué la vida ha sido tan injusta? ¿Hemos hecho algo para que se nos castigue de esa manera? – Yo sabía que ella hablaba en plural porque mi sufrimiento era el suyo y viceversa. Me encogí de hombros, no tenía respuesta. Palmee el sitio libre junto a mí, invitándola y ella vino rápidamente. Pasé mi brazo por sus hombros y la atraje hacia mí.
- No lo sé enana, no sé porqué pero lo que sí sé es que debemos conseguir salir de toda esta mierda. – Escuché como se sorbía la nariz- ¡Oh no Alice, no llores! Sabes que si tú lo haces volveré a hacerlo yo. – Me miró fijamente a los ojos.
- ¿Sabes Bella? He llegado a una conclusión: la vida es realmente una mierda, debemos vivirla día a día y no pensar en lo que pasará mañana- y dicho esto pegó un gran trago de la botella de vodka, yo hice lo mismo con mi botella de tequila. Nos miramos con lágrimas en los ojos y nos abrazamos.
Lloramos juntas, por nuestro dolor. Necesitábamos esto. Necesitábamos desahogarnos, sacar todo fuera para poder seguir adelante. Yo lo necesitaba para ser fuerte nuevamente, para no volver a hundirme, para no hacer sufrir a los que están a mí alrededor.
Una vez nos calmamos seguimos abrazadas mirando las llamas de nuestra pequeña hoguera, era como si quisiésemos quemar todo el sufrimiento que sentíamos en ese fuego.
Nuestro silencio fue roto por la puerta de la cocina al abrirse. Ninguna de las dos necesitaba darse la vuelta para saber quienes estaban allí. Ya nos habían dado nuestro tiempo y espacio. Ahora era cuando los necesitábamos. Yo al menos ansiaba estar con Edward.
Puse la botella en la arena. Me levanté lentamente, dejé caer la manta que nos envolvía a Alice y a mí. Miré hacía la casa y vi a Edward de pié junto a la escalera que daba a la playa. Caminé lentamente hacia él al mismo tiempo que él también avanzaba, cuando sólo nos separaban un par de metros corrí, no me importaba si me hacía daño o no, ahora me dolía más estar separada de él. Abrió sus brazos para recibirme y cuando estuve envuelta entre ellos me di cuenta de que al fin estaba de vuelta en casa.


Edward POV

Después de que Bella y Alice se fueran ninguno pudo terminar de cenar, ni siquiera mi hermano. A mí personalmente se me había cerrado el estómago por completo.
Rosalie no dejaba de llorar, desde que Bella le había abrazado y susurrado algo al oído no se había separado de los brazos de Emmett, quien le susurraba palabras de ánimo y no se movía de su lado.
Jasper estaba con la mirada perdida, seguramente pensando en todo lo que había pasado, analizando el comportamiento de cada uno de nosotros.
Mi padre ayudo a mi madre recoger la mesa y estuvieron en la cocina alrededor de una hora. Cuando salieron se sentaron con nosotros en el salón. Ninguno de nosotros hablaba, cada uno estaba sumido en sus pensamientos.
Durante esas horas estuve pensando en la reacción de Bella, reviví en mi memoria las diferentes caras que puso al comprender que Rose estaba embarazada, la sonrisa que apareció en su rostro, una cara de gran felicidad al enterase que sus amigos iban a ser padres, sin duda ella era feliz por ellos pero inmediatamente después también vi que sus ojos mostraban dolor, seguramente el mismo dolor que sentí yo, no era que no se alegrara por ellos sino que era dolor por lo que nos habían arrebatado a nosotros. Ese dolor era algo con lo que teníamos que aprender a vivir, había que seguir adelante, sé que a ella le costaría algo más pero yo estaría allí para ayudarla, eso sí, si se dejaba. Suspiré. Llevaba tres malditas horas esperando a que pasase un tiempo prudencial para volver a casa y hablar con Bella. En este momento estaría desahogándose con Alice, era la única que había adivinado cómo sería su reacción, de verdad era una buena amiga o hermana como ellas se llamaban.
Ya no podía quedarme más tiempo esperando. Miré nuevamente mi reloj y me levante bruscamente del sofá.
Todas las miradas se dirigieron a mí. Jasper me miró también nervioso, raro en él. Sabía que tenía las cosas complicadas con Alice, nunca habían estado tanto tiempo enfadados.
- Me voy para casa - Le di un beso a mi madre y a Rose.
- Conduce con cuidado hijo, mañana me llamas ¿De acuerdo?- me dijo mi madre preocupada. Yo simplemente asentí con un leve movimiento de cabeza.
- Yo me voy contigo- dijo Jasper poniéndose también en pie.
Volví a despedirme de todos con un simple adiós y me fui hacia el coche.
Jasper me seguía en silencio. Cada uno se fue a su coche y nos dirigimos a casa.
Estacioné el coche en el garaje, detrás del de Bella. Me sudaban las manos, estaba nervioso. Durante los veinte minutos que duró el trayecto pensé en las diferentes reacciones que tendría Bella cuando me viese. No sabía lo que me iba a encontrar en casa. Tomé una gran bocanada de aire y me baje del coche.
Jasper estaba esperándome en la puerta principal. Todas las luces de la casa estaban apagadas, era tarde cerca de las doce.
Cogí con decisión las llaves que tenía en mi mano y abrí la puerta. La casa estaba en absoluto silencio y sólo se me ocurría un sitio en el que pudiesen estar; el porche trasero o en la playa. La playa tranquiliza a Bella. Con pasos calmados me dirigí hacia la cocina, no encendí la luz. Jasper iba detrás de mí.
Una vez allí me asomé por la ventana y lo que vi me dejo sin palabras. Mi hermana y mi chica habían encendido una pequeña fogata y estaban abrazadas y arropadas con una manta, sentadas sobre lo que parecían ¿los cojines de la habitación de invitados? Alice tenía la cabeza apoyada en el hombro de Bella. Parece que estaban en silencio. Desde aquí se escuchaba música, pero no estaba muy seguro.
Me giré y vi a Jasper que miraba lo mismo que yo.
- Creo que llegamos en un buen momento- dijo en voz baja- Ed, siento haber metido la pata, sé que no hay excusa pero…- Me encogí de hombros restándole importancia, el daño ya estaba hecho.
- Vamos a solucionar esto ¿Vale? - me confirmó con simple si.
Puse la mano con miedo sobre el pomo de la puerta, tomé aire para darme fuerzas por enésima vez a lo largo de la noche, abrí y salí. La puerta hizo bastante ruido - tengo que engrasarla- pensé. Baje lentamente las escaleras que llevaban a la playa y esperé.
Observé como Bella dejaba lo que parecía una botella en la arena, se puso lentamente de pié dejando caer la manta que las cubría. Se giró y me miró a los ojos, puede apreciar a pesar de la distancia que nos separaba que los tenía algo hinchados, seguramente por haber llorado, esto me provocó un fuerte dolor en el pecho, había estado llorando… No pude seguir con ese pensamiento porque en ese momento ella comenzó a venir en mi dirección, yo por inercia hice lo mismo, nuestros cuerpos son como imanes, necesitan estar juntos.
Cuando sólo nos separaban un par de metros Bella corrió hacia mí y yo abrí los brazos para recibirla. Cuando la tuve conmigo todo mi cuerpo se llenó de paz, esto era lo correcto. Respiré profundamente llenándome de su olor, ese olor que hacía que me sintiera en casa. Sentí como ella respiraba profundamente, seguramente haciendo lo mismo que yo.
Nos quedamos unos segundos abrazados y de pronto presté atención a la canción que estaba sonando, era (**) "Wonderwall de Oasis”, nuestra canción, la canción con la que bailamos en nuestra primera cita, la canción que demostraba perfectamente que ella era la persona que me había salvado de estar solo, es la persona que me mantiene en pie cada día, y que a pesar de todas las trabas que nos pongan en el camino, nosotros permaneceríamos juntos.
Nuestros cuerpos comenzaron a moverse lentamente siguiendo la dulce melodía de aquella canción que tanto significaba para nosotros.
Cuando la canción terminó Bella se puso de puntillas depositó sus manos a ambos lados de mi cara y me beso dulcemente en los labios. Fue una simple caricia, pero significaba mucho para los dos, sé que con esto ella quería decir lo siento y para mí era como si dijese que me había perdonado.
Puse mis manos sobre las suyas, las cogí y las besé mirándola a los ojos.
- ¡Te quiero! No quería que te enteraras así…- No me dejó hablar.
- No Ed, yo no debería haber reaccionado así – suspiró - sé que tú también lo estas pasando mal y yo no estoy ayudando y…- ahora era mi turno de interrumpirla.
- No cielo, tú me ayudas sólo con estar a mi lado, siendo fuerte, sin rendirte, estando conmigo.
Se puso de puntillas nuevamente y me besó con más ímpetu. Yo le devolví el beso. Puse mis manos en su cintura para atraerla hacia mí, necesitaba sentirla cerca. Pasé mi lengua por su labio inferior, ella abrió su boca para dejarme probarla, me encontré con una mezcla de tequila y… cerveza tal vez, y todo esto mezclado con su propio sabor resultaba exquisito, perfecto, me volvía loco. Nuestra respiración se fue acelerando a medida que el beso subía de intensidad… cuánto echaba de menos hacerle el amor a mi Bella.
Pusimos fin a nuestro ardiente beso solo por la absurda necesidad de respirar. Apoyé mi frente en la suya, abrí lentamente los ojos y vi que los suyos me transmitían amor, confianza y deseo.
Una vez nuestra respiración se normalizó nos cogimos de la mano y sin decir nada fuimos junto a Alice y Jasper que estaban abrazados junto al fuego, supongo que también habían solucionado sus diferencias.
Me senté donde antes había estado Bella, ella se puso entre mis piernas apoyando su espalda contra mi pecho, cogí una de las mantas y nos cubrí. Alice me ofreció una cerveza y la cogí gustoso, estaba sediento, toda la ansiedad me había dejado la garganta seca.
Bebimos tranquilamente y en silencio, sólo se escuchaba el romper de las olas y la suave música que salía del iPod.
Cuando estaba terminando mi cerveza escuché un pequeño bostezo por parte de Bella.
- ¿Nos vamos a la cama, cielo? - Le susurré.
- Tenemos que recoger todo esto Ed. - Me contestó suavemente.
- Nosotros lo recogemos y si os parece bien nos quedaremos a dormir, ya es un poco tarde y hemos bebido. - Dijo Jasper.
- Eso ni se pregunta, sabéis que os podéis quedar siempre que queráis –les dije. Ellos simplemente asintieron y se quedaron abrazados mirando el mar.
Me levanté suavemente y ayudé a Bella a levantarse. Fue hacia donde estaban Jasper y Alice, se inclinó y abrazó fuertemente a mi hermana, ella le devolvió el abrazo. Se miraron a los ojos y sonrieron. Yo también sonreí, era increíble la amistad que les unía.
Bella vino hacia mí, cogí su mano y nos fuimos hacia la casa.
Observé cómo Bella subía las escaleras con dificultad.
- ¿Quieres que te suba, cariño?- pregunté sabiendo que iba a tener un no por respuesta. Frunció el ceño, vi una sombra de duda en sus ojos.
- Por favor. - Me dijo sorprendiéndome. Esto era bueno, confiaba en mí, me mostraba su “debilidad”, me dejaba ayudarle. Sonreí y la cogí en brazos.
Subí tranquilamente hasta llegar a nuestra habitación. La deposité suavemente sobre la cama. Bella encendió la luz de su mesilla de noche mientras yo cerraba la puerta. Me acerqué a ella.
- ¿Te duele mucho? - Pregunté masajeando suavemente su rodilla.
- Hoy me he excedido bastante. Mañana descansaré. - Suspiró.
- Te daré un pequeño masaje ¿Quieres?- Afirmó con una gran sonrisa.
Me arrodillé frente a ella. Le quité las botas junto con los calcetines. Tomé sus pies entre mis manos y frote suavemente para calentárselos, los tenía helados. Una vez tomaron algo de temperatura los levanté e hice que los pusiera encima de la cama, dejándola tumbaba en el centro de esta.
Me levanté e hice lo mismo con mis zapatos y calcetines. Una vez me deshice de ellos volví a arrodillarme, pero esta vez sobre la cama. Pasé mis manos suavemente por sus piernas empezando por los tobillos, fui ascendiendo hasta llegar a su cintura donde acaricié suavemente la piel que quedaba al descubierto. Hice un pequeño recorrido hasta llegar al botón de sus pantalones, los desabroché y baje lentamente la cremallera. Llevé mis pulgares a la cinturilla del pantalón y comencé a bajarlos, Bella me ayudó levantando un poco sus caderas. Una vez que los pantalones estaban fuera de su hermoso cuerpo los dejé caer al suelo y pude fijarme en el color su ropa interior, era negra… ese color me volvía loco en ella. Cogí su pierna izquierda y comencé a masajear suavemente el pie, empezando por el empeine, iba haciendo círculos con mis pulgares a medida que subía por su pierna. Cuando llegué a su rodilla me agaché y fui dejando un camino de besos a lo largo de la cicatriz. Sentí como Bella se tenso e intentó apartar la pierna. No se lo permití.
- ¡Ed! ¡No! Es fea y…- Interrumpí su estúpido discurso tumbándome sobre ella y poniendo un dedo sobre sus labios.
- ¡Shh! Es perfecta, forma parte de ti, de lo que tú eres, de todo lo que hemos pasado juntos. – Besé suavemente sus labios - ¿Puedo seguir?- ella afirmó con un leve movimiento de cabeza.
Fui dejando un pequeño rastro de besos por su mejilla, pasando por su mentón, baje hacia su cuello... cuando llegue a la cicatriz que tenía en esta parte de su cuerpo pase suavemente mi lengua, esta acción hizo que ella se estremeciera, aproveché esa reacción y lo hice un par de veces más. Sentí las manos de Bella juguetear con mi pelo. Mis manos fueron hacia el borde de su jersey, comencé a levantarlo lentamente. Bella se incorporó y se quedó sentada frente a mí, yo aproveché para sacar esa estúpida prenda de su hermoso cuerpo, Bella llevó sus manos a los botones de mi camisa y los desabrocho lentamente dejando suaves besos y caricias por la parte que iba quedando expuesta. Notaba mi erección presionando dolorosamente contra mis pantalones, sus caricias me estaban matando. Cuando desabrochó toda la camisa pasó sus delicadas manos por mi estómago hasta llegar a mi cinturón. No puede evitar estremecerme de puro placer, la había echado tanto de menos….
Con ágiles manos desabrochó mi cinturón y los pantalones, comenzó a bajarlos junto con los calzoncillos con delicadeza, le ayudé a ello.
Una vez estuve desnudo, hice que se tumbara de nuevo. Me apoderé de su boca con ansia, ella me devolvió el beso de la misma forma. Era un beso cargado de necesidad. Mis manos viajaron libremente por su cuerpo, al igual que las suyas por el mío. Llevé una de mis manos a su espalda mientras repartía besos húmedos por su cuello hasta llegar al borde de sus pechos, los cuales lamí por encima del encaje del sujetador. Por fin conseguí desabrocharlo y llevé mis manos a los tirantes para quitarlo de mi camino. Cuando tuve libre acceso a sus maravillosos pechos los lamí, chupé y mordisquee a mi antojo. Bella se arqueaba y gemía de puro placer, mi erección rozaba la parte interna de su muslo, estaba al límite.
Fui bajando lentamente por su cuerpo repartiendo besos por sus costillas, estómago, Bella se arqueaba más hacía mí, juntaba sus piernas buscando algo de fricción. Por fin llegué al borde de su tanga, pase mi lengua por la fina pieza de encaje, lo baje lentamente. Cuando lo saqué la cogí suavemente de los tobillos e hice que abriera las piernas colocándome entre ellas. Levanté una de ellas y fui repartiendo besos y caricias hasta llegar a la parte interna de su muslo, donde mordí suavemente. Bella gimió fuertemente. El olor de su excitación me golpeó haciendo que mi erección se hiciese mayor aún si cabe. Llevé una de mis manos a su centro. Pasé uno de mis dedos por sus pliegues, estaba tan húmeda…. Llevé mi boca rápidamente sin dudarlo, degusté su dulce sabor. Bella se torcía ante mis caricias.
- ¡Ed! ¡Por favor! Te necesito tanto….- decía entrecortadamente.
Hice caso a su petición. Fui subiendo lentamente, lamiendo y saboreando la ligera capa de sudor que le cubría, llegue a su boca, ella me tomó fuertemente del pelo y me besó con urgencia. Nuestras lenguas luchaban por mantener el control. Puso sus piernas alrededor de mi cintura y me empujó hacia ella. Una de sus manos fue a mi pecho y con una suave caricia bajó por el abdomen y siguió bajando hasta llegar a mi miembro, lo acarició suavemente y lo llevó a su entrada. Estaba tan húmeda y caliente. Me adentré lentamente en ella. Tenía que ir despacio, estaba demasiado excitado, no aguantaría mucho. Bella levantó sus caderas señalándome así que entrara en ella más rápidamente y así lo hice. Cuando estuve completamente dentro me quedé quieto unos instantes, de verdad que necesitaba calmarme, notaba que estaba demasiado cerca. Besé sus labios saboreándolos, prolongando el momento.
Cuando me noté más calmado comencé el vaivén tan conocido por nosotros. Al principio fue lento, pero cuando Bella comenzó a arañarme la espada y a morder uno de mis hombros mi excitación era imposible de controlar. Sabía que Bella estaba cerca, su respiración se aceleró, se levantaba en un arco perfecto su espalda del colchón. Aceleré mis movimientos y sentí como Bella se cerraba entorno a mí y soltaba un fuerte gruñido. Ahora era mi momento y con un par de estocadas más llegué al anhelado orgasmo. De mi pecho brotó un fuerte gruñido acompañado de un ¡Bella!
Dejé caer mi peso encima de ella sin llegar a hacerle daño. Estábamos sudorosos. Puse mi cabeza entre sus pechos y deje un suave beso. Ella me acariciaba el pelo lentamente.
- Sabes que te quiero ¿Verdad? - Me dijo suavemente.
- Tanto como te quiero yo a ti. – Conteste mientras me tumbaba a su lado y la llevaba junto a mí.
- Entonces es mucho. - Dijo riéndose.
- Demasiado. - Dije riéndome con ella.
Cogí las mantas y nos arropé.
- Es hora de dormir princesa. - Besé sus labios.
- Creo que voy a dormir como hace mucho que no hacía- Me contestó acurrucándose entre mis brazos.
- Buenas noches cielo.
- Uhmm…- Fue su respuesta.

Estiré el brazo y apagué la lámpara de la mesilla de noche. Cerré mis ojos y pensé en todo lo que había pasado hoy. Sabía que había surgido un cambio importante en el comportamiento de Bella, que era un cambio positivo, pero también era consciente de que nos quedaba mucho camino por recorrer pero estaba seguro que estando juntos podríamos conseguirlo.

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